¡Es hora de mirarte por dentro! En esta primera actividad vas a crear un mapa mental o collage visual que refleje tus intereses, habilidades, pasatiempos y valores. La idea es que descubras cómo estos aspectos personales pueden relacionarse con la arquitectura.
¿Cómo lo harás?
Piensa en cosas que disfrutas hacer, temas que te inspiran, espacios que te gustan, y cómo te gustaría aportar a la sociedad. Luego, plasma todo esto en una hoja en forma de dibujo, collage o esquema creativo.
Aqui tienes algunas preguntas para ayudarte a reflexionar
Qué disfruto hacer en mi tiempo libre?
Piensa en tus hobbies, pasatiempos o actividades que te hacen perder la noción del tiempo.
¿Te gusta dibujar, construir cosas, observar tu entorno, tomar fotos, resolver problemas, escribir, ver documentales o explorar lugares nuevos?
Esto ayuda a identificar áreas donde la creatividad, la observación o la expresión ya están presentes en tu vida cotidiana.
¿Qué temas me apasionan o me interesan profundamente?
Reflexiona sobre los temas que te motivan a investigar más o a involucrarte.
¿Te apasionan las ciudades, el diseño, la naturaleza, la tecnología, la historia, la sostenibilidad o los temas sociales?
Pensar en esto ayuda a encontrar conexiones entre la arquitectura y tus inquietudes personales, ya que esta disciplina interactúa con muchos de esos campos.
¿Qué habilidades siento que tengo o que otras personas me reconocen?
Considera tanto habilidades técnicas como personales:
¿Eres bueno organizando, observando detalles, comunicándote con claridad, resolviendo problemas, o siendo empático con los demás?
Este punto te ayudará a visualizar cómo tus capacidades naturales podrían complementarse con lo que hace un arquitecto.
¿Qué tipo de espacios me inspiran o me hacen sentir bien?
Recuerda lugares donde hayas sentido paz, emoción, creatividad o seguridad.
¿Te gustan los espacios abiertos o íntimos? ¿Modernos o tradicionales? ¿Naturales o urbanos? ¿Qué sensaciones te generan?
La arquitectura es profundamente emocional. Identificar cómo respondes a ciertos ambientes puede darte pistas sobre tu estilo o sensibilidad espacial.
¿Qué problemas del mundo o de tu entorno te gustaría ayudar a resolver?
Piensa en injusticias, dificultades o carencias que hayas observado en tu comunidad, ciudad o país.
¿Te gustaría mejorar la calidad de vida en barrios marginados, diseñar viviendas sostenibles, crear espacios accesibles para todos o mejorar el transporte urbano?
Esta reflexión conecta tu vocación con el impacto social que la arquitectura puede tener.
¿Cómo me imagino contribuyendo a la sociedad desde una carrera como arquitectura?
Proyecta tus valores e intereses hacia una posible vida profesional.
¿Te ves creando espacios más humanos, protegiendo el patrimonio cultural, desarrollando soluciones innovadoras para vivir mejor, o educando a otros a través del diseño?
Esta pregunta abre una visión de propósito más allá del título profesional.
¿Cómo me expreso mejor: dibujando, hablando, escribiendo, construyendo, observando…?
Reconocer tu forma natural de expresión puede ayudarte a encontrar afinidad con los procesos de diseño.
Por ejemplo, si disfrutas hacer maquetas, experimentar con materiales, escribir ideas o imaginar soluciones, estás ejercitando habilidades arquitectónicas sin saberlo.
¿Qué valores personales son importantes para mí?
Honestidad, respeto, creatividad, justicia, innovación, empatía…
Reflexiona sobre los valores que guían tus decisiones. La arquitectura no solo es técnica, también es ética. Tus valores influirán en qué tipo de arquitecto podrías ser.
¿Qué debo entregar?
Una imagen o PDF del collage o mapa mental, subido a la plataforma. Puedes hacerlo a mano o digital, ¡lo importante es que refleje quién eres!
